El verdor de los olivos

Laguna del Tesorillo

Laguna del Tesorillo
Cuenta una antigua leyenda de La Nava, que una "Princesa" árabe, en su huida de la reconquista cristiana, pasó por la Laguna (del Tesorillo), que está en lo alto de la sierra, detrás de Piedra Amarilla. Mientras tomaba aire y se reponía en la Laguna, nuevamente asediaban las hordas cristianas. Por lo que, a toda prisa, arrojó al agua las joyas que llevaba y prosiguió su camino, al bajar al Puerto le preguntaron como se encontraba y ella respondió: muy mejorada. De Ahí los nombres de la Laguna del Tesorillo y del Puerto Mejoral.

Añoranza

Añoranza
Amo a mi tierra

sábado, 30 de septiembre de 2017

Si pudiese (soneto)






Si pudiese atrapar rayos de sol
y a escondidas prenderlos en tu pelo,
todas mis largas noches de desvelos
fundiría con fuego en un crisol.

Si pudiera grabar en tornasol
mis dudas, mis temores y mi anhelo,
formaría con ellos en el cielo
un rosario de cuentas de resol.

Si pudiese mi amor tornar destinos
y a las nubes o al sol de amanecida
trepar hasta encontrarnos tan unidos,

que ni el tiempo, la escarcha o la mordida
pintarían en viejos pergaminos
crepúsculos de nuestra despedida.

Adelaida Hidalgo


jueves, 28 de septiembre de 2017

Haiku

Llegan los fríos,
el suelo es una alfombra
de secas hojas.

Terminaron las fiestas de agosto

Terminaron las fiestas de Agosto

Todo volvió a su quietud:
El Navazo, las calles, mi gente, mi Corazón de Jesús...
Me marcho, me despido hasta el año que viene.
Las alegrías vividas partirán conmigo.
Dejo mis sueños colgados del dintel.
Una lágrima en la retina tristemente cabalga
con la esperanza alada de otro atardecer,
y volverán golondrinas a llenar las calles
dando serenatas al amanecer.
Pedazos de mi alma dejo en cada esquina
y mis huellas, fundidas con la tierra,
que me vio nacer.

Adelaida Hidalgo

Espinelas de despedida


Ya se termina el verano
iré haciendo la maleta
rauda como una cometa
que el viento mueve y mi mano.
Dirigiendo el aeroplano
se eleva mi pensamiento
y se eleva como el viento
y navega entre las olas
recogiendo caracolas
en el mar del sentimiento.

Dejo la mar y su playa
dejo su dorada arena
y el corazón de sirena
sobre la Torre Almenara.
¡Ay! si mi brazo abarcara
lo que dicta el pensamiento
navegar a sotavento
por playas de Punta Umbría
y sobre el mar y la ría
contemplar el firmamento.

Adelaida Hidalgo