El verdor de los olivos

Laguna del Tesorillo

Laguna del Tesorillo
Cuenta una antigua leyenda de La Nava, que una "Princesa" árabe, en su huida de la reconquista cristiana, pasó por la Laguna (del Tesorillo), que está en lo alto de la sierra, detrás de Piedra Amarilla. Mientras tomaba aire y se reponía en la Laguna, nuevamente asediaban las hordas cristianas. Por lo que, a toda prisa, arrojó al agua las joyas que llevaba y prosiguió su camino, al bajar al Puerto le preguntaron como se encontraba y ella respondió: muy mejorada. De Ahí los nombres de la Laguna del Tesorillo y del Puerto Mejoral.

Añoranza

Añoranza
Amo a mi tierra

lunes, 18 de diciembre de 2017

Otra historia




                                                                   
María y José llegaron a Belén cansados de tan largo viaje y encontraron acomodo en el último lugar de la posada junto a la mula que llevaban para el camino y un buey  que tenía el posadero.
El Niño quería salir ya y María como siempre dispuesta a obedecer los designios divinos no tuvo inconveniente.
Parió rápida sin más espectadores que la mula y el buey,  San José había salido un momento a comprar el pan.
Era una noche perra, de crudo invierno y María acostó al Niño en el pesebre entre la mula y el buey para que le diesen calor con su aliento, mientras ella preparaba la cena para cuando llegase José. Este a su regreso se encontró que ya era padre y le dijo a María –como se te ha ocurrido parir sin estar yo aquí. Que sea la última vez que lo haces… María abrió la boca para justificarse pero José dijo: - y no se hable más, (A San José le gustaba imponerse) María como buena esposa cerró la boca.
Se asomó a ver al Niño y vio al buey lamiéndole los piececitos y dijo: -María estos animales no pueden estar aquí son antihigiénicos para el Niño.
María puso en marcha todos los resortes que tenía para convencerlo –mira José somos pobres no tenemos mantas para taparlo y está nevando.
-Eso no es una razón la higiene ante todo.
María razonó –los niños necesitan una mascota para crecer les ayuda a desarrollar su personalidad.
-Déjate de cursilerías, María los niños tienen que crecer entre las personas y no entre los animales. Así que fuera esos dos bichos.
En estas  estaban cuando en medio de un gran revuelo llegaban los pastores del lugar a visitarlo trayéndole: ovejas, conejos y un par de tórtolas. Pero…  esto es ya otra historia.

Adelaida Hidalgo