Terminaron las fiestas de Agosto
Todo volvió a su quietud:
El Navazo, las calles, mi gente, mi Corazón de Jesús...
Me marcho, me despido hasta el año que viene.
Las alegrías vividas partirán conmigo.
Dejo mis sueños colgados del dintel.
Una lágrima en la retina tristemente cabalga
con la
esperanza alada de otro atardecer,
y volverán golondrinas a llenar las calles
dando serenatas
al amanecer.
Pedazos de mi alma dejo en cada esquina
y mis huellas,
fundidas con la tierra,
que me vio nacer.
Adelaida Hidalgo